Hierbas aromáticas


 

Las hierbas aromáticas o finas hierbas, son unas plantas que nacen en el campo, o bien son cultivadas en los huertos por sus cualidades aromáticas, condimentarias o medicinales. Las hierbas aromáticas han evolucionado mucho en nuestra cocina, actualmente se las encontramos en innumerables recetas. Algunas hierbas son muy interesantes desde el punto de vista nutricional, ya que además de aportar sabor a la preparación, también contribuyen con importantes cantidades de vitaminas y minerales.

 Propiedades de las hierbas aromáticas:
 

Las hierbas aromáticas pueden ser tiernas (frescas) o secas. Hierbas aromáticas frescas son aquellas que han sido recolectadas recientemente de nuestro jardín. Algunas hierbas aromáticas solo pueden utilizarse cuando están frescas, independientemente de que sus frutos o semillas se coman secos. Así, hierbas culinarias como el cebollino, el perejil, el cilantro o el perifollo solo se utilizan cuando están frescas. Las semillas del cilantro, sin embargo, se emplean secas en la industria de los embutidos.

Las hierbas frescas poseen aromas más suaves y un sabor más delicado que las secas. Lamentablemente, solo pueden ser utilizadas durante un periodo de tiempo limitado, dado que la mayoría de ellas son caducas y no están disponibles a lo largo de todo el año, si bien existe el recurso de congelarlas y descongelarlas cuando sea necesario.

Se denominan hierbas aromáticas secas aquellas que han sido sometidas a un proceso de secado. El secado produce una concentración de principios activos e incrementa el sabor de las mismas. Entre las típicas plantas aromáticas que se utilizan secas tenemos el laurel. Otras hierbas que pueden utilizarse tiernas o secas son el romero, el tomillo o la ajedrea.

Es importante tener en cuenta que, si utilizamos hierbas tiernas, estas deberán ser de confianza. Deberán estar libres de contaminantes por lo que resulta peligroso recogerlas de bordes de carreteras o junto a los campos de cultivo.

 

 
Uso de las hierbas aromáticas:
 

Las hierbas aromáticas han sido utilizadas desde tiempos antiguos para condimentar los platos. Las hierbas aromáticas aportan a las comidas todo su aroma y sabor. Los sabores de las plantas proceden de su riqueza en componentes activos que son capaces de transformar un plato insulso en una autentica delicia. Dentro de la saludable cocina mediterránea, hay una diferencia enorme entre un plato de verdura con un poco de aceite y el mismo plato de verdura sobre el que se ha espolvoreado un poco del verde perejil. Qué decir de un estofado sin la hoja de laurel que le proporcione su aroma y sabor tan característico.

Muchas cocinas del mundo toman las hierbas aromáticas y las especias como un recurso constante en la elaboración de sus platos. La cocina oriental es un ejemplo bien claro de cómo estos recursos vegetales pueden engrandecer un plato hasta convertirlo en un suculento manjar. El cardamomo o la cúrcuma son dos especias que aparecen habitualmente en los preparados de la cocina de la India junto a otras hierbas como el cilantro o coriandro, ¿qué sería de la cocina China sin la onmipresento salsa de soja, del picante jengibre, de la cebolla, del ajo o de las setas?

 
Consejos sobre las hierbas aromáticas:
 
Para comer bien, los alimentos deben oler y saber bien. Las hierbas culinarias acrecentan el sabor y el olor natural de los alimentos lo cual contribuye a abrir el apetito al aumentar la producción de secreciones en la boca y en el aparato digestivo. El cardamomo, por ejemplo, abre el apetito, la cúrcuma ha sido utilizada desde la antigüedad como planta medicinal, como tinte vegetal y como condimento. La cúrcuma contiene curcumina la cual estimula los conductos biliares aumentando la secreción de la bilis un líquido de color verdoso amarillento producido por el hígado que se almacena en la vesícula biliar y cuya función es la de digerir las grasas. Un poco de cúrcuma en una comida ayudará a digerir mejor los alimentos, especialmente a aquellas personas con estómagos perezosos. La digestión empieza en la boca y, aunque no lo parezca, sobre todo por la nariz. El olor es imprescindible para captar el sabor de los alimentos. Sin oler, tal como ocurre cuando estamos resfriados, los alimentos resultan insípidos. A partir de aquí las especias y hierbas vegetales estimulan diferentes glándulas digestivas haciendo del acto de comer un momento más placentero y aprovechable.